Oruga procesionaria y perros: todo lo que tienes que saber

Si tienes un perro seguro que sabes que hay ciertas épocas del año en las que un paseo por un parque o alguna otra zona en la que haya pinos puede convertirse en una urgencia veterinaria en cuestión de segundos. Y la culpable es la oruga procesionaria.

Cada año, cuando las orugas procesionarias comienzan a descender de los árboles, aumenta considerablemente el riesgo para nuestras mascotas. Basta con que las olfateen o las laman para que sus pelos urticantes provoquen una reacción alérgica que puede poner en peligro su vida. 

La buena noticia es que gran parte de estos accidentes pueden evitarse. Pero para ello debemos conocer cuándo aparece la oruga procesionaria, aprender a identificar una reacción alérgica y saber cómo actuar si nuestro perro entra en contacto con ella.

¿Qué es la oruga procesionaria del pino?

La oruga procesionaria del pino es la fase larvaria de Thaumetopoea pityocampa, un lepidóptero considerado una de las principales plagas de los pinares y del arbolado urbano en el área mediterránea. 

Aunque el insecto adulto es una mariposa nocturna prácticamente inofensiva, las larvas sí representan un importante problema tanto para los árboles como para las personas y los animales. 

Durante el otoño y el invierno estas permanecen agrupadas dentro de los conocidos bolsones sedosos o nidos de procesionaria, los cuales son fácilmente visibles en la copa de los árboles. Pero, cuando abandonan estos nidos y descienden formando largas filas sobre el suelo, es cuando aparece el mayor riesgo.

¿Por qué la oruga procesionaria del pino es tan peligrosa?

Muchas personas no son conscientes del peligro que representan las orugas procesionarias para los animales domésticos. Pero lo cierto es que pueden poner en riesgo su vida.

El principal problema no está en una picadura o una mordedura, sino en los miles de pelos urticantes que recubren el cuerpo de las larvas. Estos contienen una toxina llamada thaumatopina, la cual es capaz de provocar una intensa reacción inflamatoria al entrar en contacto con la piel o las mucosas.

De manera que, cuando un perro intenta oler, tocar o coger una oruga con la boca, esos pelos se desprenden fácilmente y se clavan en la lengua, el hocico, los labios o los ojos. De hecho, aunque no haya contacto directo, a veces el viento puede dispersarlos y provocar irritaciones en los animales que pasen cerca de la zona.

Síntomas de contacto con la procesionaria

Conocer los síntomas de alergia que pueden provocar las orugas procesionarias es clave para actuar a tiempo. Estos suelen aparecer pocos minutos después del contacto y su intensidad dependerá de la cantidad de pelos urticantes y de la zona afectada.

Los signos de urticaria por oruga procesionaria más habituales son:

  • – Salivación excesiva.
  • – Inflamación de la lengua y los labios.
  • – Dolor intenso.
  • – Dificultad para tragar.
  • – Lengua de color rojizo o violáceo.
  • – Inflamación del hocico.
  • – Vómitos.
  • – Dificultad respiratoria en los casos más graves.
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Si no se actúa rápidamente, la inflamación puede comprometer la respiración o provocar necrosis en parte de la lengua, por lo que la atención veterinaria inmediata resulta imprescindible.

¿Qué hacer si tu perro toca una procesionaria?

Como acabas de ver, la rapidez es clave en este tipo de situaciones. Por eso, si sospechas que tu perro ha tenido contacto con una oruga procesionaria, te recomendamos hacer esto:

  • – Evita que siga frotándose el hocico o la boca.
  • – Lava cuidadosamente la zona con abundante agua, sin frotar, para intentar eliminar el mayor número posible de pelos urticantes.
  • – No intentes retirar los pelos con las manos ni manipular la lengua si el animal muestra dolor.
  • – Acude inmediatamente al veterinario, aunque los síntomas parezcan leves.


Cuanto antes reciba tratamiento, mayores serán las posibilidades de evitar complicaciones y reducir las secuelas provocadas por el contacto con la oruga procesionaria del pino.

¿Cómo puede afectar la oruga procesionaria a los niños?

Aunque casi siempre que se habla de los peligros de la oruga procesionaria pensamos en las mascotas, también supone un riesgo para los más pequeños. De hecho, los niños son especialmente vulnerables, ya que es frecuente que jueguen en parques, jardines o zonas con pinos y pueden acercarse a las orugas movidos por la curiosidad.
Algunos de los síntomas que puede provocar en los niños la exposición a los pelos urticantes de las orugas son: 

  • – Enrojecimiento, picor o aparición de ronchas en la piel.
  • – Irritación ocular si los pelos alcanzan los ojos.
  • – Estornudos, tos o dificultad para respirar cuando afectan a las vías respiratorias.
  • – En casos poco frecuentes, reacciones alérgicas de mayor gravedad que requieren atención médica inmediata.

Si un niño presenta alguno de estos síntomas tras haber estado en una zona con presencia de procesionaria, lo más recomendable es acudir a un profesional sanitario para valorar la gravedad de la reacción e iniciar el tratamiento adecuado si fuera necesario.

Spray para la oruga procesionaria: cómo usarlo

Además de lavar la zona afectada con abundante agua y acudir inmediatamente al veterinario, actualmente existen productos de primeros auxilios diseñados específicamente para ayudar a reducir los efectos iniciales de los pelos urticantes.

Uno de ellos es ProcesioFix, un spray para la oruga procesionaria formulado para su aplicación sobre zonas sensibles como la lengua, el hocico, los labios o los párpados. El objetivo de este producto es facilitar la retirada de los pelos urticantes, aliviar la irritación y ayudar a minimizar el efecto de la toxina mientras el animal recibe atención veterinaria.

No obstante, es importante tener claro que este tipo de productos no sustituyen la atención veterinaria. Deben entenderse como una medida de primeros auxilios que puede utilizarse inmediatamente después del contacto con la oruga procesionaria, pero siempre como complemento a una valoración profesional.

La prevención, la mejor forma de cuidar a tu mascota

Aunque saber cómo actuar ante un contacto con la oruga procesionaria puede marcar la diferencia, la mejor forma de proteger a tu perro sigue siendo evitar que llegue a producirse esa situación.

Por eso, durante la época de mayor riesgo conviene extremar las precauciones en parques, jardines y pinares donde exista presencia de procesionaria, evitando que las mascotas se acerquen a las orugas o a los bolsones presentes en los árboles.

Y recuerda: ante la más mínima sospecha de contacto, no esperes a que los síntomas empeoren. Actuar con rapidez y acudir al veterinario cuanto antes puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y lesiones mucho más graves.